CLAVES

Viajar a Turquía, las precauciones que se deben tener una vez allí

Viajar a Turquía: Precauciones y recomendaciones. (Foto: Envato)
Viajar a Turquía: Precauciones y recomendaciones. (Foto: Envato)
El Kremlin pone fin al veto impuesto desde mediados de abril, cuando suspendió la mayoría de vuelos chárter y comerciales con destino al país otomano.
Hace unos días, los rusos dieron el pistoletazo de salida para volver a viajar a Turquía. El Kremlin puso fin al veto impuesto desde mediados de abril, cuando suspendió la mayoría de vuelos chárter y comerciales con destino al país otomano.

Para imponer la prohibición, desde Moscú aludieron al fuerte crecimiento del Covid-19 en Turquía, pero numerosos expertos apuntaron a que la decisión se debía a tensiones diplomáticas en relación con Ucrania.

Tatiana Golikova, viceprimera ministra de Política Social, Trabajo, Salud y Previsión de Pensiones, fue la encargada de dar el anuncio, aludiendo al “informe positivo” emitido por un comité de inspección ruso que había visitado Turquía en los días anteriores. Golikova enfatizó que la delegación pudo comprobar in situ los protocolos de seguridad implantados en los hoteles y que constató de primera mano que los empleados turísticos ya están mayoritariamente vacunados.

Cabe recordar que Rusia es el principal mercado emisor de turistas para Turquía. En 2019, 7 millones de visitantes rusos llegaron al país (15,6% del total de extranjeros), seguida muy de lejos por los alemanes (5 millones, 11,2%) y los búlgaros (2,7 millones y 6%); es por ello que los hoteleros turcos han recibido la noticia con entusiasmo de cara a poder aprovechar los meses de julio y agosto.

Una vez que se ha conocido que Turquía ha decidido abrir sus puertas, hay que conocer cuáles son las mejores zonas para visitar y qué hacer allí. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno de España recomiendan viajar con precaución a Turquía.

Se deben evitar las provincias fronterizas con Siria y el cruce de la frontera con Siria, las provincias fronterizas con Irak (Sirnak y Hakkari) y el cruce de la frontera con Irak, así como algunas provincias del sureste/este de Turquía: Batman, Siirt, Mardin, Diyarbakir, Tunceli, Van, Erzurum y Ardahan.

También es importante conocer que la seguridad en Turquía no es algo prioritario. Los baches en las aceras no se arreglan, los precipicios no se vallan, los cinturones de seguridad no siempre se ponen, los socorristas en las playas escasean y los conductores de dolmuş (microbús) toman las curvas mientras devuelven el cambio.

Las dos zonas en las que hay que ir con mayor cuidado son Estambul, donde se producen estafas de varios tipos, y el sureste de Anatolia, donde durante 30 años ha habido un conflicto entre el Estado turco y el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán). El conflicto no terminó hasta el 2013.

Las conversaciones de paz se detuvieron, y la guerra civil en la vecina Siria ha complicado la situación, pero ambos lados se han comprometido a encontrar una solución. Aunque se reanuden los enfrentamientos, los ataques del PKK suele producirse lejos de las rutas turísticas, en zonas remotas y montañosas del sureste de Anatolia. Si el viajero va a visitar la zona, debe informarse antes sobre la situación.

Las estafas es un timo muy frecuente en Estambul, dirigido normalmente a un solo individuo, un joven bien vestido entabla conversación con él en la calle y le lleva a un bar. Después de varias copas y probablemente la atención de algunas chicas que le ofrecen más bebida, llega la cuenta.

El precio es astronómico y los propietarios son capaces de crear una carta con los precios inventados. Si no cuenta con suficiente efectivo, le llevarán del brazo hasta el cajero más cercano. Si al viajero le ocurre algo similar, debe denunciarlo a la policía turística. Algunos han conseguido volver al bar acompañados de un policía y que les devuelvan el dinero. 

En una variante menos común de esta estafa, al viajero le echan algo en la bebida y despierta en un lugar desconocido sin sus pertenencias, ni sus zapatos, o en otro estado aún peor.

Del mismo modo, explican que los hombres solos no deberían aceptar invitaciones de desconocidos en las grandes ciudades sin haber evaluado cuidadosamente la situación. El viajero puede invitar a sus nuevos amigos a un bar de su elección, y si no aceptan, empezar a sospechar.
 

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