PRUEBA SUPERADA

Proyecto Mzungu: un final genial para una aventura épica en Congo

Los niños esperan empezar muy pronto las clases. (Foto: José Antonio Ruíz Díez)
Los niños esperan empezar muy pronto las clases. (Foto: José Antonio Ruíz Díez)
Han sido más de tres meses de increíbles aventuras, innumerables problemas, tristes sollozos, copiosos sudores, visiones desgarradoras, indeseados robos, largos caminos y tremendas tensiones.
¡¡¡Hola a todos!!! ¡¡¡Ya estamos de vuelta!!!
Así es. Hace pocos días aterrizamos en España tras tres meses y medio de increíbles aventuras, innumerables problemas, tristes sollozos, copiosos sudores, fuertes cansancios, visiones desgarradoras, indeseados robos, largos caminos y tremendas tensiones.



Por otro lado, un período cargado de adorables sonrisas, sólida determinación, maravillosos momentos, vitales experiencias, recompensados esfuerzos, inusual comprensión, duraderas amistades, increíbles paisajes y estrellados cielos. Podría seguir pero mejor no porque no terminaría este post jamás.



Desde el último artículo sobre Proyecto Mzungu han ocurrido infinidad de cosas. Buenas y malas. Como siempre, muchos problemas. Lo que os puedo contar sobre los retos y los problemas es que, cuando tienes tantos y tan variados, no te da tiempo a pasarlo mal por algo que acaba de ocurrir.



Por ejemplo, en las últimas semanas, me robaron el ordenador y una suma importante de efectivo. ¿Qué haces en ese momento? Seguir adelante y atender el siguiente problema. No hay tiempo para llorar. No te puedes permitir el lujo de desviar tu atención hacia otra cosa que no sea cumplir con lo que estás haciendo.

Es un poco como cuando te duele un dedo y después te das un golpe en la rodilla con el pico de una mesa y se te olvida el dedo. El asunto es que, en este caso, tras la rodilla te dan una cuchillada por la espalda para luego caerte un tiesto en la cabeza y todo esto antes de que te pase un camión por encima y que, acto seguido, te remate un rayo.



Pero éste es un momento feliz y lo más importante es que… ¡¡¡LA ESCUELA ESTÁ CONSTRUIDA!!! ¡¡SiiiiiiiI!! A ver que más… ¡ah, sí…! ¡¡Yypiiii!! Tanto tiempo y tanto esfuerzo han dado sus frutos y podemos decir orgullosos, TODOS, que LO HEMOS CONSEGUIDO. ¿Difícil? Tremendamente. ¿Posible? Os dije que lo haríamos y ahí está el resultado.



En las últimas semanas se hicieron las estructuras que soportan los tejados, se pusieron los mismos (aunque uno se cayó por completo por el viento antes de que estuviera bien fijado y hubo que rehacerlo) así como las celosías de las ventanas, se trabajaron los suelos y paredes, se hicieron pupitres… ¡¡Todo un trabajazo!! Como digo, ahí está el resultado.

Así que lo primero que quiero hacer es agradeceros enormemente a todos los que me habéis ayudado en esta fase porque, sin vosotros, esto no habría sido posible. A los que habéis colaborado económicamente o con esfuerzo o de otra forma (personas, empresas y medios), a los que han trabajado en la obra o alrededor de ella días tras día, a Sergio y a David que se vinieron conmigo sin saber a qué se enfrentaban, a mi amigo Ignacio por su generosidad, a Gorka por su confianza y su visita, a los habitantes de Meía y, por supuesto, a mi familia por su apoyo incondicional.



Gorka Otxoa vino, sí. Y me atrevo a decir, sin temor alguno a equivocarme, que tuvo una experiencia que no podrá olvidar nunca (bueno, no creo que nadie pueda olvidar lo que pasó allí). Fue un placer tenerle con nosotros siendo testigo directo de todo lo que ocurría, de cómo se hacían las cosas y trabajando como uno más en la construcción. Hubo momentos que darán mucho que hablar y os contaré detalles de su visita porque fue intensa aunque prefiero no adelantar nada…



De hecho, os contaré muchas cosas porque esto no acaba aquí ni mucho menos. De momento, os quería transmitir la noticia de que la escuela está construida. Le faltan detalles, claro, siempre faltan (y que se cubrirán con las donaciones que están llegando recientemente y justo a tiempo ¡Gracias!), pero los niños ya podrán empezar su andadura educativa que es lo importante. Ahora falta que la comunidad atienda las responsabilidades que le corresponden y, como no, que empiece el curso. ¡¡Qué emocionante!!



Para todos termina una etapa y, en mi caso, empieza otra también. Una que me llevará un buen tiempo. La de preparar las imágenes que algún día podréis ver. Ha sido tan épico y han pasado tantas cosas que no os la vais ni a creer. Casi no nos lo creíamos nosotros y lo estábamos viendo todo.

Todas esas grandes luces, todas esas penosas sombras, todos esos alegres o terribles momentos, todas esas aventuras sin precedentes y también todas esas sonrisas. Muchas de esas imágenes serán impactantes, no pocas desgarradoras… Aviso a navegantes… Pero queremos y debemos contarlo. Tardará, pero llegará. Estad atentos…



Confío plenamente en que todo el esfuerzo llevará a Proyecto Mzungu a ser un proyecto autosostenible y, aunque supone un gran reto, la determinación está presente y más viva que nunca. En lo personal, los próximos días los dedicaré a la reflexión, a escudriñar a vuelo de halcón toda la odisea y me iré lejos, muy lejos, para hacerlo pero, ya me conocéis, siempre tendré un momento para vosotros.



Gracias a todos de nuevo. Volveré muy pronto con mucho más. Por ahora, os adelanto que habrá muchas y tremendas sorpresas próximamente (que ya se están preparando) así como oportunidades en las que encontrarnos.
¡Un fuerte abrazo y hasta la próxima!

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