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El nuevo Coliseo de Roma, un lavado de cara con polémica

El Coliseo de Roma volverá a tener suelo de arena en 2023. (Foto: Envato)
El Coliseo de Roma volverá a tener suelo de arena en 2023. (Foto: Envato)
El anfiteatro fue terminado bajo el mandato del emperador Tito en el año 80 d.C., un emblemático monumento establecido en el corazón del Foro Romano que se usó a lo largo de casi 500 años.
El Coliseo de Roma reconstruirá en 2023 su arena. Así, la platea en la que combatían los gladiadores volverá a convertirse en lo que era gracias un proyecto marcado por la ecosostenibilidad para mejorar la visita a este emblemático edificio. 

El objetivo es dotar de un suelo al Anfiteatro Flavio, ya que perdió el original con el paso de los siglos, dejando sus subterráneos al aire libre hasta nuestros días, a excepción de una pequeña parte de unos 600 metros cuadrados aún hoy cubierta. 

En lo que respecta a los plazos, la directora del Coliseo, Alfonsina Russo, explicó en una rueda de prensa en línea, que tras la selección de este proyecto, que se desarrollará en coordinación con la UNESCO, se lanzará una licitación pública por un máximo de 15 millones de euros para encontrar una empresa que construya la plataforma.

Se espera que las obras arranquen ya a finales de este año o comienzos del 2022 para tener la arena lista en 2023.

Cabe recordar que la solución que se plantea, que promete ser totalmente respetuosa con un monumento muy delicado, consiste en una platea de unos 3.000 metros cuadrados que cubrirá todo el centro del Coliseo y se podrá abrir y cerrar para admirar sus subterráneos.

En este aspecto, la plataforma será construida con materiales "extremadamente ligeros", como un tipo de madera ecosostenible y acetilada muy resistente a bacterias y al tiempo, y no dañará el basamento o las paredes del edificio. Permitirá dos cosas. Por un lado, preservar los espacios subterráneos de la meteorología. Por otro, ofrecer a los visitantes una vista única del edificio.

Además, el futuro suelo del Coliseo tendrá un sistema con el que recogerá el agua de la lluvia para después emplearla en el suministro de los baños del edificio (el Coliseo hasta 2019, antes de la pandemia, recibía unas 25.000 personas al día). 

También permitirá apreciar el Coliseo en toda su majestuosidad, este pavimento hará que el edificio Flavio pueda ser usado para otras funciones. La idea es que permita acoger algún tipo de evento "de importancia internacional". Pero no solo eso. Este punto ha generado cierto debate y críticas por parte de historiadores y arqueólogos, divididos entre quienes apoyan recuperar la arena y los que prefieren que el Coliseo se quede como está por temor a dañarlo. 

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