CULTURA Y NATURALEZA

Macedonia, una escapada relajante a un país sin costa pero con playa

Macedonia no tiene mar. (Foto: José Antonio Ruiz)
Macedonia no tiene mar. (Foto: José Antonio Ruiz)
Macedonia está rodeado por Grecia, Albania, Kosovo, Serbia y Bulgaria. Su capital, Skopje, es chiquitilla pero apacible, tiene calles peatonales para pasear, bazares que ojear y muchos cafés.
Hoy os traigo un país relativamente fácil de visitar si se está por la región y que es, a la par, agradable y tranquilo. Se trata de Macedonia. Sí, como la de frutas.

Dejamos los lujos y los rascacielos de Catar  y nos vamos a este país que pertenecía a la extinta Yugoslavia como Eslovenia, Montenegro, Bosnia y Herzegovina, Croacia y Serbia (con Kosovo). A muchos os sonará Macedonia por algún partido que ha jugado la selección española de fútbol contra la de esta nación.



Para situarnos todos, os diré que no tiene costa y que está rodeado por Grecia, Albania, Kosovo, Serbia y Bulgaria. Su capital, Skopje, es chiquitilla pero es apacible, tiene calles peatonales para pasear, bazares que ojear y muchos cafés. Y como a mi hermana Lara le encanta el café, pues cayeron algunas sentadas.



Pasamos juntos unos días por allí de camino a Kosovo y, la verdad, fue de lo más relajante aunque nuestra primera experiencia no fue precisamente divertida. Íbamos en un coche de alquiler desde Tirana, en Albania, y habíamos puesto el GPS para llegar a nuestro alojamiento. Era de noche, bastante tarde y, aunque no habíamos elegido un hotel “faifestars”, se suponía que era bastante céntrico.



De hecho, cerca del famoso puente de piedra de la capital, el Kamen Most. El GPS nos llevó hasta una zona llena de naves industriales medio abandonada, con grafitis por todos lados y algunos hombres sospechosos deambulando por calles llenas de basura.

Nuestra conversación fue una cosa así:
Yo: ¡Hala! ¡Pues ya hemos llegado!
Lara: ¿Estás seguro de que es aquí?
Yo: Eso dice el GPS. ¡Venga! ¡Mochilas a la espalda y a disfrutar!
Lara: José, esto parece el Bronx de los 80.
Yo: Bueno, bueno, si vieras como está hoy en día el Bronx… ¡Una maravilla!
Lara: Ya, ya pero…

Dimos otra vuelta y terminamos en el mismo sitio. Lara me miró con cara de “como hayas reservado una habitación por aquí, no vuelvo a viajar contigo en mi vida…” y salimos derrapando de allí como si no hubiese un mañana.



Al final, con la referencia del puente, llegamos sin problemas. ¡Ojo con el GPS! Que lo mismo un día quieres ir a comerte un cordero a no sé donde y terminas en medio de un arrozal con el dichoso aparatito en la mano.

Por las calles de Skopje se ven iglesias ortodoxas y mezquitas aunque también hay una pequeña comunidad católica que procede principalmente de Albania. ¿Y qué persona mundialmente conocida nació y creció en esta ciudad? Pues nada menos que la Madre Teresa de Calcuta. Se puede visitar su Casa Museo para los que estéis interesados.



Quizá lo que más nos gustó del país fue Ohrid (u Ocrida) que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su riqueza natural y cultural. Tiene antiguas y estrechas callejuelas, iglesias bizantinas, muy buen ambiente y un lago precioso con playas de piedritas. Da gusto comer o cenar en alguno de sus restaurantes con vistas al lago.

Lo sé, es muy turístico para mí pero, de vez en cuando, da gusto estar en un lugar así y nosotros lo disfrutamos de lo lindo. Y no os quito más tiempo por hoy.

¡¡Feliz Año a todos!! Si te gusta lo que lees, ¡compártelo!

 

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