BAÑADA POR EL MEKONG

Luang Prabang, la joya de Laos, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

Laos es un país con templos, muchos templos. (Foto: José Antonio Ruíz Díaz)
Laos es un país con templos, muchos templos. (Foto: José Antonio Ruíz Díaz)
La ciudad pondrá vuestras cámaras a echar humo. Es el clásico lugar en el que se pueden encontrar mochileros y monjes budistas, acogedores cafés, mansiones de corte francés, mercados y muchos templos.
¿Sudeste Asiático en esencia pura, misticismo, belleza natural y buenos precios? ¡Laos! Aunque recibe turistas y viajeros, no está tan masificado como otros países colindantes y deja muy buenos recuerdos a todos. La verdad es que mola, si.

Pues venga, pegamos un salto de gigante desde Guyana y mis extraños amigos de allí y nos vamos a Asia. ¡¡¡Vamonooooooos!!! Laos es de esos lugares a los que puedes ir a estar en calma total o a vivir una aventura trepidante. Ojo, trepidante… Creo que hacía 30 años que no usaba esa palabra. Trepidante… Así que tiene algo para todos aquellos que sienten curiosidad por las culturas de Indochina o para los intrépidos. Intrépidos…

Tiene algo muy bueno y es que, si uno está en la región, desde Laos no es difícil visitar naciones vecinas como Tailandia, Camboya, Vietnam, Myanmar… O puede formar parte de un periplo multi país. Hoy me voy a centrar en Luang Prabang que, para mí, es la joya del país.



Una ciudad al noroeste Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que pondrá vuestras cámaras a echar humo porque tiene infinidad de rincones “beshos”. Es el clásico lugar en el que se pueden encontrar mochileros y monjes budistas haciendo publicidad de Bankinter, Ciudadanos o INGDirect.

Acogedores cafés, mansiones de corte francés por aquí y por allá y muchos, pero que muchos templos. A cada cual más bonito o particular. Cuando crees que has hecho la gran foto de un templo budista, a la vuelta de la esquina hay otro más impresionante.



Algún palacio, mercados nocturnos (y también diurnos), buena comida. Todo esto en una población pequeña pero con mucho encanto. Y budas, muchos budas. De pie, sentados, tumbados, medio sentados, medio tumbados, mirando “pacá”, mirando “pallá”, sin mirar, meditando, durmiendo, descansando… Muchos budas. A mí la verdad es que me encantan.



Da gusto caminar por sus calles. Hay como una sensación de paz permanente. Pero si quieres acción, también lanzarte a un excelente trekking, rafting, kayaking… y hasta montar en elefante si quieres. ¿Y qué río pasa por Luang Prabang? ¡el Mekong! ¡El mítico Río Mekong! Por el que puedes hacer grandes recorridos y atravesar fronteras conociendo diferentes culturas y excepcionales paisajes.



Trepidante y para intrépidos. Si no quieres ir tan lejos o no te sientes tan intrépido en ese momento, puedes coger una embarcación, grande o pequeña, e ir a las cuevas Pak Ou que no están muy lejos y hay todavía muchos más budas allí dentro esperándote. Bonito paseo para una mini experiencia en tan afamado río.      



Al final de cada día, puedes ir a uno de los muchos lugares en los que te hacen unos masajes en los pies baratísimos que duran muuuucho tiempo. Amigos, ese es uno de los placeres de la vida, que te toquen los pies y un buen rato. Recuerdo que el primer masaje que me di me lo dio una chica majísima y cuando me disponía a entablar conversación, lei un cartel que decía algo así como: Prohibido por ley entablar conversación de corte romántico (o algo así) con mujeres laosianas por parte de extranjeros.

Me quedé un poco cortado, la verdad. A ver si iba yo a decir algo que se malinterpretase en plan “qué manos más suaves tienes” (ojo, que me estaba dando un masaje y llevaba como media hora ya) y terminaba en una cárcel llena de pipol con sombrero cónico. Cualquiera te saca. Hay que llamar al rey de España y todo eso. Un lío. Así que me limité a decir: “Gracias” y con un giro brusco de cuello seguí rumbo a la puerta.



Es un país bastante conservador en comparación con sus vecinos. Si os dirigís a esta parte del mundo, considerad Laos como destino porque merece mucho la pena. Y mi destino ahora es ir a cortarme el pelo que ya casi tengo ceniza en las puntas…

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