TRADICIÓN Y DIVERSIÓN (I)

Armenia, un país con más ciudadanos fuera que dentro del país

Armenia, un país no sólo interesante, sino también para pasarlo bien. (Foto: J. A. Ruiz Díez)
Armenia, un país no sólo interesante, sino también para pasarlo bien. (Foto: J. A. Ruiz Díez)
En este país del Cáucaso, entre el mar Negro y el mar Caspio, pese a lo que piense la mayoría, hay mucho más que iglesias y montañas, y resulta cómodo para moverse.
Muchos piensan (habiendo visitado o no este país) que en Armenia no hay más que iglesias. ¡Pues no! ¡Hay mucho más! y te lo puedes pasar tan bien que quedará en tu memoria de por vida. Hoy os cuento mis experiencias allí que fueron, sin lugar a dudas, memorables.

Pues venga, dejamos el buen rollo de Malawi en África ¡y nos vamos al del Cáucaso! El Cáucaso se encuentra entre el mar Negro y el mar Caspio, es montañoso y, aunque los países que lo conforman son pequeños, no está exento de conflictos bélicos incluso a día de hoy.

Armenia, en general, me pareció un país fácil (para moverte, conseguir lo que necesitas, etc.) y tradicional. Es de esos lugares en los que puedes comprar lo que quieras a las 3:00am, hay transporte a todos lados y puedes caminar seguro a cualquier hora. Al mismo tiempo, se notan los matices tradicionales de su sociedad.

Una sociedad que salió hace no tanto de la Unión Soviética pero que tiene una juventud que quiere formar parte plena del siglo XXI. No os voy a mentir. Yo me lo pasé genial. Conocí a muchísima gente y me pasaron cosas que no podré olvidar con facilidad.

La llegada ya prometía. Aterricé en Ereván (Yereván), la capital, en un vuelo procedente de Moscú y, en cuanto el avión tocó tierra, un estruendoso aplauso retumbó por toda la cabina. Parecía que habíamos ganado Roland Garros (¡Vamos RAFAAAAA!). Me recordó a mi primer vuelo internacional a finales de los 70 (¡ojo! que no soy tan viejo sino que yo era muy pequeño) a Buenos Aires, en Argentina.

Pero claro, en aquella época se caerían más aparatos, digo yo, y comprendo la emoción pero hoy en día… Yo creo que es una tradición rusa porque los aviones rusos se han seguido cayendo mucho hasta hace poco. Menos mal que ya están al día (y muy bien al día).



Tras el aplausito, fui a mi alojamiento para darme cuenta de que tenía la habitación más pequeña que he visto en mi vida (y mira que he visto, ¿eh?). Era de coña. Literalmente no había espacio para nada de nada. Imaginaos, una cama súper estrecha (cercada por tres paredes), un pequeño armario vertical (pegado a la cama del lado izquierdo) y el espacio que necesitaba la puerta para abrirse y cerrarse del lado derecho. Eso era todo.

Para cerrar la puerta tenías que meterte en la cama (muy cómodo por la noche) pero si estabas tratando de meter algo en el armarito (codos plegados mediante) y alguien abría la puerta, terminabas dentro del armario del topetazo. De traca pero el precio daba una amplitud palaciega…

Me recibieron con un brandy de melocotón (muy típico el brandy allí) y cuando lo terminé, me dieron otro. Cada vez me parecía más grande la habitación. Tras el segundo brandy me eché una siesta (aunque fue más como dormir la mona) y, convenientemente, cerré la puerta estando ya tumbado. Si es que lo tienen todo pensado, carajo…


Ereván es una ciudad apacible, cómoda y con algunos vestigios soviéticos pero sin pasarse. Parques, plazas, restaurantes… Agradable sin duda tanto de día como de noche. Pero cuando cae el sol, muchos edificios están iluminados y hay hasta un show de fuentes que bailan al son de la música y las luces al más puro estilo Bellagio en Las Vegas.

También hay una infinidad de bares con un buen rollooooooooo… ¡TOTAL! Muchos con jazz en vivo y todo el mundo fumando, bailando, de copitas… Sí, allí se puede fumar en cualquier lado y hacen gala de ello. Hasta el taxista de turno o el conductor del autobús se fuma su piti con sus clientes detrás sin ningún problema. Eso sí, una mujer fumando por la calle está mal visto.



La gente es genial aunque me di cuenta de que hay una diferencia notoria entre hombres y mujeres. Ellos suelen ser más callados y tradicionales y ellas, más abiertas y con ganas de vivir más al estilo occidental. Me sorprendió. Como también me sorprendió que muchas mujeres quieren salir de su país para encontrar a su macho alfa.

En una conversación concreta, una mujer llegaba a la siguiente conclusión: “Aquí hay dos tipos de hombre: 1. Sin cuello, sin pelo y con un prominente estómago y, 2. Bajito, enjuto, flacuchento y sin culo). Aunque no se puede generalizar, yo me partía de la risa mientras me miraba la barriga, me tocaba el cuello y me masajeaba la calva.



Su idioma, el armenio, tiene una particularidad excepcional y es que las 39 letras que componen su alfabeto reproducen todos los sonidos posibles. Claro, ahora me explico yo la facilidad que tienen muchos allí para pronunciar y aprender otras lenguas. Además, la mayoría habla ruso y, los jóvenes, se defienden bien en inglés.

En cuanto a la población, hay más armenios fuera de Armenia que dentro (se estima que el doble o el triple) y casi todos los apellidos terminan en “ian” (así como Kardashian) así que si veis este tipo de apellido, es de origen armenio. ¿Sabéis quién es Cher? pues se llama Cherilyn Sarkisian



Conocí a mucha gente en esta pequeña nación. Desde la chica de 50 (sí, chica) que venía en bicicleta desde la costa atlántica (al loro… ni Contador se pega una paliza de ese calibre -y no sería la única persona que conocería que llegaba al Cáucaso en bicicleta desde lugares remotos-) hasta un conductor de trenes francés con el que practiqué mis habilidades francófonas pasando por un montón de gente local con los que fui de un lado para otro recorriendo el país.

Todos fantásticos de verdad. ¿Y la comida? Hay de todo pero si te gusta la carne estás en el paraíso. Mucha barbacoa de todo tipo de carnes. Una delicia. Hasta hay supermercados en los que eliges las piezas y te las hacen a la brasa allí mismo y te las llevas. Ternera, cerdo, cordero… y también pescado, marisco… Lo que quieras.



Y, como todo en este país, a muy buenos precios porque Armenia es barato. Y con los precios de rebajas de Armenia os dejo por hoy porque tengo una pechuga de pollo (también de rebajas) en la nevera a la que le van a empezar a salir pelacos si no la paso ya por la sartén.

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