GRAN RECLAMO

Un arcoris hecho montaa, la espectacular ruta de Per

Montaa Arcoris de Per, el espectculo visual nico en el mundo. (Foto: Envato)
Montaa Arcoris de Per, el espectculo visual nico en el mundo. (Foto: Envato)
Uno de los atractivos que se pueden encontrar alrededor de Per es la conocida como Montaa de Siete Colores o Montaa Arcoris.
En Perú, más concretamente en el distrito de Pitumarca, se ubica uno de los monumentos naturales más espectaculares del mundo. Se trata de un arcoíris en forma de montaña que sin duda es la atracción del momento. Se la conoce con el nombre de la montaña Arcoíris, aunque también se la denomina Vinicunca o la montaña de los Siete Colores. 

Se encuentra a unos 100 kilómetros al sureste de Cusco, en la Cordillera del Vilcanota, y su majestuosidad se eleva 5.200 metros sobre el nivel del mar. Sus laderas y cumbres están teñidas por unas franjas de intensos tonos de fucsia, turquesa, rojo, lavanda y dorado, brindando un espectáculo visual único en el mundo. 

La exhibición de colores que ofrece Vinicunca se debe a una formación geológica acumulada a través del tiempo por la mezcla de elementos marinos, lacustres y fluviales. Estos sedimentos, transportados por el agua que antes cubría la zona, datan de entre los periodos terciario y cuaternario, es decir, de hace unos 65 a dos millones de años. 
Tal y como señala el medio británico BBC, a lo largo del tiempo, los sedimentos fueron formando capas que han dado lugar a las franjas que se pueden observar hoy en día. Igualmente, el movimiento de las placas tectónicas de la zona elevó este conjunto hasta que se convirtieron en montañas. 

Pero, ¿a qué se debe? La explicación es la oxidación de los diferentes minerales ejercida por la humedad de la zona, y a la erosión de los mismos. Además, según el portal peru.travel geólogos y expertos en la materia afirman que este fenómeno ha podido ser descubierto debido al derretimiento de los glaciares que cubrían antiguamente la montaña, y que recibían nieve constantemente hasta inicios de la década de los noventa.

Tal y como expone el diario británico, este fenómeno natural atrae visitantes desde inicios de 2016, convirtiéndose en un destino habitual en los rankings de atractivos turísticos del mundo. Esto se debe en su mayoría a las redes sociales, especialmente de Instagram, donde poco a poco la gente ha ido compartiendo imágenes, poniendo los dientes largos a todos los curiosos.

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